28 de abril de 2014
28.04.2014

Niños esclavos en el siglo XXI

La Organización Mundial del Trabajo afirma que 168 millones de menores todavía sufren explotación laboral o sexual, aunque la cifra se ha reducido un tercio desde 2000

29.04.2014 | 08:18
Plantaciones de café de Honduras dan empleo a menores.

Cifras que avergüenzan. Parece mentira que en pleno siglo XXI se produzcan situaciones que hacen sonrojar. 168 millones de niños son víctimas de la explotación laboral o de la prostitución o la pornografía. Seres indefensos que se convierten en auténticos esclavos.

Aunque parezca increíble, todavía hay esclavos en pleno siglo XXI: niños que son explotados para trabajar en condiciones inhumanas o víctimas de la prostitución o la pornografía..

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ofrece datos que, si bien invitan al optimismo, aún reflejan el altísimo número de menores que son obligados a trabajar. Según la OIT, la cifra de niños en situación de trabajo infantil se ha reducido en un tercio en los últimos 14 años, ya que hoy se registran 168 millones frente a los 246 millones del año 2000. Además, en la actualidad 85 millones de menores desempeñan trabajos peligrosos mientras que en 200o eran 171 millones.

Las zonas de Asia y del Pacífico acumulan el número más alto de casos de explotación infantil con casi 78 millones, aunque la región de África Subsahariana registra 59 millones. En América Latina y el Caribe cuentan con 13 millones y 9,2 millones de casos en el Medio Oriente y África del Norte.

Por sectores de producción, la agricultura continúa liderando el mayor número de niños que realizan algún tipo de trabajo (98 millones), pero sin olvidar que existen 54 millones de menores dedicados a los servicios y 12 millones a la industrial.
Según la información de la OIT, se registró una disminución del 40 % del trabajo infantil en las niñas desde el año 2000, por el 25 % de los niños.

Manos Unidas es una de las ONG que más trabajan para eliminar esta lacra. «Somos incapaces de llamar trabajo a la esclavitud, que, increíblemente, sigue practicándose en muchos países del mundo, sobre todo en Asia. O a la trata de niños, a la servidumbre por deudas, a la prostitución, a la pornografía, al reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados, etc. En definitiva, a todas las actividades que ponen en peligro la vida de los más pequeños, le privan del derecho a la educación y le condenan de por vida», afirma la entidad.

Manos Unidas explica que desde su creación «hemos trabajado con ahínco para que asistir a la escuela sea la principal responsabilidad de millones de niños... y de los mayores, que han de facilitarlo. Y seguiremos trabajando para que esta triste realidad, dentro de poco, sea solo un mal sueño».

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