El experimento laboral de Ribó consigue un notable alto del 65% de los valencianos

Los 4 lunes festivos del pasado mes de abril dejan más consumo en la hostelería, más salud mental y física, y permiten disfrutar de los niños y el deporte a los encuestados

En lo negativo, el comercio perdió ventas; los que trabajaron, tuvieron más estrés; y hubo saturación en los servicios sanitarios, sobre todo, en urgencias

El lunes 24 de abril, la calle Colón presentaba este aspecto.

El lunes 24 de abril, la calle Colón presentaba este aspecto. / Francisco Calabuig

JM Vigara

El pasado mes de abril, a instancias del excalcalde Joan Ribó, València ciudad disfrutó de cuatro lunes festivos -10, 17 y 24 de abril, y el Primero de Mayo, que cayó lunes- lo que permitió testar en los ciudadanos y en el medio ambiente qué efectos negativos y positivos tendría instituir una jornada semanal de 4 días laborales, o de 32 horas semanales, durante todo un mes: el comprendido entre el 10 de abril y el 7 de mayo. Ribó impulsó este experimento socio-laboral y trasladó el festivo laboral de San Vicente Mártir, que cayó como siempre el 22 de enero, pero en domingo; al lunes 24 de abril, de manera que se pudo realizar esta investigación que ha coordinado el centro de Las Naves y cuyas conclusiones ya se conocen. Lo cierto es que la mayor parte de las consecuencias que se han extraído de este mes con cuatro lunes festivos han sido positivas. El objetivo de esta investigación social era ver si al disponer de un día más de descanso, los vecinos de València iban a gozar de una mejor conciliación familiar, si su salud y bienestar personal iba a mejorar, y también si el trabajo que dejaron de hacer ese día, tenía un efecto negativo en la organización de sus empresas o negocios, cuando no, una pérdida de ingresos económicos no compensable. También se trataba de analizar cómo se redujeron durante ese mes los impactos negatvos en el cambio climático y en el medio ambiente, al reducirse la contaminación atmosférica y acústica por la reducción del tráfico rodado; y si hubo efectos colaterales para ciertas actividades económicas. Por ejemplo, al cerrar los comercios, ¿cuánto cayeron las ventas?, y al haber más público en la calle y en las plazas, ¿aumentó el gasto en cafeterías, bares y restaurantes?. Paralelamente, fuentes municipales informaron que el coste total de llevar a cabo este trabajo sociológico, que requirió realizar más de 2.000 encuestas y que se reflejó en una publicación, implicó un gastpo de 40.800 euros.

Los más beneficiados: los más mayores, los niños y los hosteleros

El experimento social, como así lo denominó el propio Ribó, afectó a los 360.000 trabajadores que hay en la ciudad de València, de las que 176.000 son mujeres, y el resto, 184.000 son hombres. Buena parte de todos estos empleados desarrollan su actividad en el sector servicios. Para testar las opiniones de los valencianos y valencianas, se hicieron 2.100 encuestas exprofeso, y se les preguntó a posteriori sobre los efectos positivos o negativos del mes con 4 días laborales por semana. Y como se ha dicho, dos de cada tres encuestados, el 65%, calificó con una nota de entre un 7 y un 10, sobre un máximo de 10, esta experiencia, y la consideró "muy buena". En general, la población ha cambiado sus hábitos principales y los ha mejorado. Por ejemplo, un 37,7% de los encuestados realizaron deporte y más actividad física durante la jornada semanal de 4 días. Un 64% durmió y descansó más que en una jornada semanal de 5 días laborales. Un 46,1% dedicó más tiempo a la lectura, un 35,5% consumiò más productos elaborados en casa, un 72,5% pasó más tiempo con amigos y un 44,4% pudo dedicar más tiempo a cuidar a personas dependientes. Los mayores y los niños son los más beneficiados de esta jornada semanal de 32 horas laborales. Así, un 57% de los trabajadores dijo que pudo hacer más actividades de ocio y tiempo libre con sus hijos. También un 34,9% vio reducido su nivel de estrés frente a un mes con menos festivos, y un 17,5% afirmó sentirse más feliz, saludable y tranquilo durante estas semanas. En el plano económico, los grandes beneficiarios fueron los hosteleros ya que el 57,4% declaró que había pasado más tiempo en bares, terrazas y pubes. Por otro lado, el análisis de los datos de 12 estaciones que miden el nivel de dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas de suspensión (PM10 y PM2,5) han concluido que efectivamente se redujo la contaminación por el humo de los tubos de escape y se mejoró la calidad del aire.

La hostelería puso el cartel de lleno, aprovechando el festivo de más, en abril.

La hostelería puso el cartel de lleno, aprovechando el festivo de más, en abril. / Francisco Calabuig

Los perjudicados: cierta saturación de los servicios sanitarios y menos ventas en el comercio

En general, ha habido más efectos positivos en la salud y la felicidad de las personas, y en el medio ambiente, que negativos, sin embargo, sí ha habido impactos laterales negativos. Sobre todo en la economía. Porque al cerrarse los comercios y las tiendas, han bajado las ventas. Los afectados afirman que hasta un 20% respecto a un mes normal. La propia ciudadanía considera un elemento negativo, que en un día festivo, estuvieran cerrados los comercios, y no pudieran ir de compras. En el sector socio-sanitario, los trabajadores comentan que hubo cierta saturación en los servicios sanitarios de primera instancia, lo que también pudo congestionar las urgencias. Esto pudo generar problemas de organización del servicio. Respecto a las personas que trabajaron, se detectaron casos de más estrés en los trabajadores de más edad así como en aquellos que tuvieron más tareas por ausencia de otros compañeros que libraron. Por último, también ha habido efectos negativos para la salud en un porcentaje reducido de población que aumentó el consumo de alcohol (un 24,5% más) y de tabaco (un 15,6% más), debido a que dispuso de más tiempo libre y de un erróneo concepto del ocio asociado a más consumo de bebidas alcohólicas y de cigarrillos.

El coste de las encuestas y la publicación fue de 40.800 euros

Por último, fuentes municipales han informado que las encuestas y la publicación sobre la investigación socio-laboral impulsada por Joan Ribó ha tenido un coste de 40.800 euros para las arcas del Ayuntamiento de València. En concreto, 18.300 euros costaron las encuestas, y 13.000 más, la campaña de comunicación para dar a conocer que se iba a llevar a cabo este experimento socio-laboral en el Cap-i-Casal. Además, se invirtieron 6.500 euros en una jornada para explicar la experiencia en otras ciudades y otros 3.000 euros en la maquetación de la publicación que resume el trabajo. A todo ello, hay que añadir el personal de Las Naves que efectuó la investigación.