01 de octubre de 2010
01.10.2010
79-84

Al Real Madrid le costó resucitar ante el Estudiantes

Cinco tiros libres en los últimos segundos estuvieron a punto de tirar al traste una victoria labrada por Sergio Llull y Carlos Suárez

01.10.2010 | 10:19
Carlos Suárez durante el partido ante el Estudiantes.

El Real Madrid ganó al Estudiantes en el derbi del Palacio de Deportes por 79-84, pero sufrió mucho, demasiado, para poder resucitar, sólo por el resultado, en un partido en el que volvió a relucir la desidia de muchos de sus jugadores.

Cinco tiros libres en los últimos segundos a punto estuvieron de tirar al traste una victoria labrada a base del pundonor de Sergio Llull y Carlos Suárez, con leves ayudas de Felipe Reyes. El resto estuvo desaparecido, cuando no castigado por el entrenador.

El Real Madrid comenzó la temporada completamente desquiciado tras la derrota en la Supercopa ACB ante el Barcelona. Se le notó en el fondo y en la forma. Y ante Estudiantes lo puso de manifiesto desde el primer segundo.

Ni defensa, ni rebote y una actitud francamente mejorable es lo que mostró el Real Madrid en el Palacio de Deportes de Madrid, la nueva pista del Estudiantes. Ni el hecho de comenzar la temporada con un derbi, conmovió a los jugadores de Ettore Messina, que puso a los tres ex estudiantiles de inicio, Felipe Reyes, Carlos Suárez y Sergio Rodríguez.

Los colegiales, a todo esto, se limitaron a aprovecharse de la nulidad del rival, dominando los tableros y encontrando, sin demasiado esfuerzo, buenas posiciones de tiro y excelentes pasillos por los que meter balones interiores a sus pívots.

Tras el 23-23 del primer cuarto, el Real Madrid volvió a vivir su particular 'Waterloo'. Sin defensa, sin ganas, sin nada, el Real Madrid vivió de jugadas individuales en ataque, mientras que los colegiales amasaban rentas de hasta 11 puntos, 42-31 en el minuto 18. Sólo la vergüenza torera de Sergio Llull, que salió al rescate de su equipo, permitió al Real Madrid marcharse a vestuarios con opciones, 44-39.

Eso sí, la repetida imagen de brazos caídos, de falta de ideas, de desidia, de falta de todo se instaló en las pobladas gradas del Palacio madrileño, ante la connivencia de un Messina que se limitó a mover piezas sin sentido.

Con los dos bases castigados y en el banquillo, Llull, apoyado en un fenomenal Carlos Suárez, fue el encargado de subir el balón. No fue necesario más, porque al segundo pase el receptor que fuese se jugaba un tiro desde cualquier sitio.

A pesar de todo, en el minuto 25 el marcador volvió a equilibrarse, 49-49, tras la salida de Felipe Reyes y una canasta del pívot.

Un triple de Suárez, ya se sabe que no hay mejor cuña que la de la propia madera, devolvió los números azules al Real Madrid, 49-52 (min.26), ante un Estudiantes que comenzó a dar la primeras muestras de fatiga, con un Asselin cargado con cuatro personales.

Tras un parcial de 13-23 en el tercer cuarto (57-62), el Real Madrid con Velickovic, Prigioni y Rodríguez en el banquillo, encontró la manera de sobrevivir.

Messina dio un breve respiro a Llull y Suárez y los devolvió de inmediato a la pista, junto con Sergio Rodríguez, cuya pena debió ser menor y le fue levantado el castigo.

El Real Madrid siguió administrando de la mejor manera posible su exigua ventaja, pero supo que estaba abocado a tener un final apretado (72-72, min. 37).

Suárez, con otro triple, demostró la pasta de la que está hecho, para sonrojo de algunos, lo mismo que Llull con otros tres puntos (74-78, a falta de minuto y medio). Después el Madrid desaprovechó cinco tiros libres consecutivos, 2 de Reyes, 2 de Garbajosa y 1 Tucker, para dar más emoción al final.

El Madrid resucitó gracias al resultado, pero poco más.

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