La última batalla de Elcano

El complejo industrial de Elcano lleva 15 años abandonado. Los más de 184.000 metros cuadrados de suelo ubicados entre Quart y Manises cayeron en desuso tras numerosas reconversiones y ahora los ayuntamientos buscan darle un uso comercial

Así es la antigua fábrica de motores Elcano de Quart de Poblet

Daniel Tortajada

Claudio Moreno

Claudio Moreno

El 31 de enero de 2023 se cumplieron 15 años del cierre de Elcano de Quart de Poblet. Tres lustros de abandono y degradación de uno de los grandes puntales económicos en la historia del municipio de l’Horta Sud. La caída en desgracia de esta factoría naval estuvo precedida de una larga movilización obrera capitaneada por los cuadros sindicales del Colectivo Autónomo de Trabajadores (CAT), principal contrapeso en la evolución de una fábrica que siempre estuvo lastrada por diferentes reconversiones y ajustes de plantilla

Dicha evolución queda reflejada en el libro «El CAT: la historia de un sindicato autónomo en la fábrica de motores marinos de Elcano», del periodista de Levante-EMV José Miguel Vigara Torres. En su ensayo histórico-periodístico, el autor recorre una línea temporal que arranca en la fundación de la empresa en 1949 y concluye con la movilización obrera y ciudadana por el cierre de la fábrica en enero de 2008. La factoría naval ocupa un total de 184.861,55 metros cuadrados de los que 129.098,56 están en término de Quart; y 55.762,99, en Manises

En concreto, los vecinos, las autoridades y los extrabajadores de estos municipios, explica Vigara, urgen a actuar ya en las naves y en los edificios del complejo de cara a dignificarnos y recuperarlos para un uso social, cultural y económico. Un uso que tiene que ser sostenible económica, medioambiental y socialmente. 

Uso para actividades comerciales

El nuevo PGOU, pendiente aún de que la conselleria dé luz verde al proyecto, se reserva para esta pastilla un uso dotacional con suelo para actividades comerciales. Consultado por el futuro para los terrenos de Elcano, el Ayuntamiento de Quart explica que en su día solicitó que se cambiara del uso industrial al uso residencial, pero no recibió el informe favorable de la Dirección General de la Aviación Civil porque la zona tiene servidumbre acústica, es decir, las viviendas se verían afectadas por el ruido del aeropuerto.

Para abordar estos futuros posibles el consistorio de Quart ha solicitado una entrevista con la directora general de la sociedad pública Sepides (está dentro de la SEPI), Sociedad estatal propietaria de la fábrica de motores de Quart cuando fue cerrada. Su filial Infoinvest posee hoy los terrenos y los edificios de la antigua factoría. El objetivo del municipio gobernado por la socialista Cristina Mora es conseguir una cesión de los terrenos para que la ciudadanía pueda disfrutar de ellos. 

Carmen Martínez se opuso a la privatización de las naves e impulsó una modificación del PGOU para proteger este suelo

De hecho, el mismo PSPV ya fue muy beligerante cuando la entonces alcaldesa Carmen Martínez se opuso firmemente al grupo Ros Casares en sus planes para privatizar la factoría «quartera» a principios de los años 2000. Tanto la primera edil como los sindicatos y la ciudadanía al completo mostraron su rechazo a este intento de adjucarse la adjudicación de la empresa pública IZAR Manises, un intento por salvar los puestos de trabajo y presevar el patrimonio de la zona. 

Factoría Astilleros Españoles

Asimismo, en noviembre de 2003, el Ayuntamiento de Quart de Poblet tuvo constancia de que Infoinvest (empresa estatal en aquel momento en manos del PP) había sacado a subasta cuatro parcelas de la factoría por un precio muy bajo. Ante esa situación, el consistorio y Carmen Martínez agilizaron los trámites para asegurar que el uso de los terrenos, de acuerdo con la normativa vigente, fuera siempre industrial y que, en ningún caso, pudieran tramitarse propuestas de planeamiento urbanístico distintas a las descritas en el mismo. De hecho, se introdujo la modificación puntual número 1 en el PGOU para que todo el conjunto de la factoría Astilleros Españoles —primera marca de la factoría naval— fuera considerado una única pastilla de terrenos. Es decir, aunque un particular comprase una de esas parcelas subastadas no iba a poder edificar en ella ni a poder construir una sola nave. 

Quart se protegió contra la especulación, pero no consiguió frenar el cierre de una empresa que llegó a dar trabajo a 1.500 trabajadores en su etapa de máximo esplendor. A primeros de mayo de 2008, apenas 5 meses después de bajar la persiana, trascendió que la comisión liquidadora de la antigua factoría de motores marinos había cedido a la SEPI todos los terrenos y las edificaciones del complejo fabril ubicado entre Quart y Manises. 

Los liquidadores de IZAR valoraron en 61,179 millones de euros todas estas propiedades del viejo astillero, y el CAT y fuentes cercanas a la SEPI cifraron en 25 millones la cantidad de dinero que ingresó IZAR por vender toda la maquinaria a una multinacional coreana que a su vez desmontó la fábrica, casi pieza a pieza, para llevarse todos los equipamientos a China, donde montaron otra unidad fabril. Hoy en día, aquel astillero coreano sigue funcionando en China a pleno rendimiento.