Agentes antinarcóticos de la Guardia Civil de València están intentando seguir el rastro del mayor cargamento de cocaína jamás llegado al Puerto de València, 5.592 kilos camuflados entre plátanos, para tratar de averiguar quiénes han pagado el flete de esa mercancía y quiénes iban a distribuirla

Según informó ayer en rueda de prensa el comandante de la Guardia Civil Jesús Gozalo, jefe de las unidades de Policía Judicial y de Información de la Comandancia de València, los investigadores sospechan que detrás de ese cargamento hay posiblemente «diez organizaciones distintas», la mayoría de ellas europeas, sospecha que se funda precisamente en la ingente cantidad de droga en un solo contenedor.

La Guardia Civil y Aduanas contabilizaron 215 cajas contaminadas con cocaína, apiladas y precintadas en 30 palés

En este caso, en contra de lo que es habitual, la cocaína no llegó por el sistema más utilizado en los últimos años, el de gancho perdido o ‘rip off’ en su nomenclatura inglesa, en el que el envío es camuflado en una carga legal, en mochilas, para poder recuperar la droga con rapidez al llegar al puerto de destino, en este caso, el de València.

En esta ocasión, sin embargo, las 5.592 pastillas de cocaína iban camufladas dentro de la carga. La droga iba colocada dentro de cajas iguales a las que contenían plátanos, paletizadas a su vez como el resto de la carga. De hecho, había 30 palés que solo contenían cajas con coca, aunque las últimas cuatro, las que quedaban a la vista en una posible revisión aduanera, habían sido coronadas con fruta para evitar que fuera visible a simple vista.

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Incautan el mayor alijo de cocaína jamás hallado en el puerto de València Germán Caballero

Palés que solo llevaban cocaína

Así, esos 30 palés con las 215 cajas contaminadas habían sido ubicados cerca del fondo del contenedor, precisamente par dificultar su descubrimiento en una revisión poco profunda. En principio, todos los contenedores que transportan alimentos frescos son sometidos a algún tipo de examen en el puesto de inspección fronterizo (PIF), de ahí las precauciones.

Precisamente fue ahí, en el PIF donde agentes de la Guardia Civil y de Aduanas descubrieron el pasado 14 de noviembre el estupefaciente durante la revisión de tres contenedores importados por una misma empresa valenciana, especializada en la comercialización de fruta fresca y con una alta tasa de importación de mercancía perecedera desde Suramérica.

Los contenedores con plátanos, procedentes de Ecuador, fueron revisados, como es habitual, con el escáner del que dispone Aduanas, lo que permitió detectar el alijo, es el más importante de cuantos han llegado al puerto de València y también el mayor en un solo contenedor detectado en toda España en los últimos cuatro años.

Nada más producirse el hallazgo, el contenedor continuó su trayecto –su destino era distinto al de los otros dos, los que solo contenían plátanos– en una entrega controlada supervisada judicialmente, que hasta ahora no ha dado resultados, aunque la investigación abierta hace un tiempo por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) busca precisamente saber para quién era toda esa droga, que supera con creces los envíos detectados hasta ahora en el puerto valenciano, que desde hace más de 15 años no solo es uno de los más utilizados de España sino de toda Europa por los cárteles de la droga para introducirla en la Unión Europea.

De hecho, el mayor alijo que había sido detectado hasta ahora en el puerto de València, de 4.447 kilos, lo fue el 13 de agosto de 2001, cuando la Policía Nacional localizó la droga en un bajo muy cercano a la barriada de las Casitas rosa, que estab siendo utilizado como 'guardería'. Por ese cargamento, camuflado en cajas de latas de sardinas, se practicaron cinco detenciones.

Demasiado dinero en juego

La sospecha de que lascasi seis toneladas confiscadas ahora pertenezcan al menos a diez mafias de la droga distintas se sustenta, por un lado, en el número de logos diferentes en los paquetes, que suelen aludir al dueño –eso facilita la distribución tras la descarga– y por otro, por la cantidad, que hace impensable que un solo narco haya sido capaz de financiar, siquiera con un fiado de por medio, esa cantidad de cocaína.

La Guardia Civil muestra cómo se hace un narcotest

La Guardia Civil muestra cómo se hace un narcotest Germán Caballero

Aunque la estimación oficial es que los 5.592 kilos tendrían un valor en el mercado de 340 millones de euros, la realidad es que habría generado muchos más beneficios. Los grandes alijos, que llegan con una pureza de entre el 80 y el 90 %, se distribuyen siempre por kilos a una o varias organizaciones que los compran a entre 23.000 y 28.000 euros el kilo en este momento. Después, los siguientes compradores empiezan a adulterarla. Sin mucho esfuerzo, convierten cada kilo en tres, que luego prensan y envasan simulando que es cocaína de origen para venderla prácticamente al mismo precio.

En los siguientes niveles continúa degradándose la pureza, hasta reducirla al 20 o 30 % máximo cuando llega a la calle y se vende al menudeo, a entre 45 y 60 euros el gramo, según el momento.

El ‘Black Friday’ también llega a los narcos

Aunque el precio de la cocaína ‘grameada’ en la calle se mantiene prácticamente inalterado desde hace décadas, su coste al por mayor sí que parece estar bajo la influencia de la regla de oro del capitalismo, la de la oferta y la demanda. Pese a que la valoración que realiza el Centro de Investigación contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) sigue situando en torno a 28.000 euros el precio del kilo de cocaína llegada de origen, lo cierto es que en las últimas semana se ha devaluado hasta incluso los 23.000. ¿La razón? Lo que intuyen los expertos es que ha entrado más cocaína de la habitual –incluso a pesar de la incautación de esas 5,6 toneladas–, por lo que los narcos intentan quitársela más rápido de encima haciendo rebajas, como si de un ‘Black Friday’ del narcotráfico se tratara. T. D. València