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Sembrar futuro desde la inclusión: Bona Gent cambia vidas gracias a la agricultura ecológica

El proyecto La Alquería, que en 2025 recibió una subvención de la Fundación «la Caixa», forma a personas con diversidad funcional a través de un camino de aprendizaje, autonomía y dignidad en una parcela de campo situada en el Racó de l’Anell

Tienda de La Alquería, donde cada viernes venden los productos de kilómetro zero que cultivan en las actividades de campo.

Tienda de La Alquería, donde cada viernes venden los productos de kilómetro zero que cultivan en las actividades de campo. / B. G.

Stella López

Stella López

València

«La agricultura está repleta de estímulos positivos y es un oficio que culturalmente está muy vinculado a Valencia, a su gente. El hecho de que sea ecológica nos permite mantener ese respeto hacia las personas para que los productos finales sean lo más saludables posible. De paso, también cuidamos nuestro entorno e impulsamos la educación ambiental, que tan importante es». José Antonio Ortega es técnico de inserción laboral en Bona Gent, una asociación valenciana sin ánimo de lucro que desde 1980 ofrece distintos servicios de apoyo a familias cuyos miembros presentan alguna diversidad funcional, ya sean jóvenes o adultos, para que puedan desarrollar todas sus aptitudes al máximo.

Al ser cuatro grupos de no más de cinco personas, cada vez pueden asumir roles distintos.

Al ser cuatro grupos de no más de cinco personas, cada vez pueden asumir roles distintos. / B. G.

El objetivo es evidente: sensibilizar, informar sobre su realidad y fomentar el voluntariado social, más allá de garantizar su enseñanza. En concreto, Ortega se ocupa del programa «La Alquería: seguimos sembrando un futuro», un proyecto de formación e inserción laboral que durante 2025 recibió una subvención total de 26.975 € por parte de la Fundación «la Caixa» para cubrir hasta a 20 beneficiarios. «Lo que nosotros hacemos es trabajar el campo y a las personas. Unos días a la semana realizamos actividades más teóricas, en las que aprenden a tener iniciativa y a saber sostener el liderazgo; y prácticas, que incluyen todas las agrícolas», concreta. En definitiva, son fieles a la premisa de que «para un corazón enérgico y fuerte, la agricultura ecológica es su formación laboral».

Además de estas tareas que realizan en la Alquería, una parcela situada en el Racó de l'Anell en la que cuentan con un amplio huerto hortícola, un campo de naranjos y dos pequeños invernaderos, Ortega explica que dos sábados al mes acuden al Mercado de la Huerta de Benimaclet para tener un trato directo con el público y normalizar su presencia en el mundo laboral. De esta manera, pasan por todas las etapas: desde plantar las semillas hasta la venta directa. Todo, a través de canales de kilómetro cero.

Encontrar una nueva Alquería

«Aunque hoy en día está más aceptada la discapacidad, la participación sigue siendo bastante débil. Por eso, nos centramos en técnicas que potencien sus habilidades sociales y que puedan ir preparándolos para que, a futuro, consigan acceder a un trabajo. Al ser cuatro grupos de no más de cinco personas, cada vez pueden asumir roles distintos, lo que facilita no solo el trabajo en equipo, sino también la autonomía», detalla.

Acudir al mercado les ayuda a tener un trato directo con el público y normalizar su presencia en el mundo laboral.

Acudir al mercado les ayuda a tener un trato directo con el público y normalizar su presencia en el mundo laboral. / B. G.

Ortega es plenamente consciente de que haber podido contar con una ayuda de la Fundación «la Caixa» ha sido «fundamental para poder mantener vivo este proyecto», ya que les ha permitido dotarse de mayores recursos, una inversión que, al mismo tiempo, se ha podido traducir en una mayor profesionalización. Pero ahora se encuentran ante un gran reto: encontrar una nueva alquería que cuente con campos y que, sobre todo, sea «accesible», porque la mayoría de su alumnado proviene de la ciudad o alrededores. «Vamos a cumplir 15 años, se nos acaba el alquiler y necesitamos reubicar el proyecto para poder continuar», confiesa Ortega.

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