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La Fundación «la Caixa» sitúa la soledad en el centro del debate sobre la vejez y su impacto humano más profundo

Expertos advierten de que la soledad no deseada en las personas mayores incorpora dimensiones emocionales y existenciales por lo que requiere de respuestas personalizadas

Montserrat Padrós, beneficiaria del programa de Personas Mayores de la Fundación «la Caixa, y Raúl Pérez.

Montserrat Padrós, beneficiaria del programa de Personas Mayores de la Fundación «la Caixa, y Raúl Pérez. / F. C.

València

La Fundación «la Caixa» impulsa desde hace más de una década el programa Siempre Acompañados, centrado en abordar la soledad no deseada en personas mayores. Este fenómeno, que afecta a una de cada cinco personas en España, adopta múltiples formas según la trayectoria vital de cada individuo.

Los expertos coinciden en que la soledad no debe entenderse como una patología. Javier Yanguas subraya que se trata de «una experiencia inherente a la vida», comparable a otras emociones humanas, aunque advierte de sus efectos cuando se vuelve persistente y no deseada.

Lejos de reducirse a la ausencia de relaciones, la soledad engloba dimensiones emocionales y existenciales. El mismo experto explica que puede surgir tanto de pérdidas como de crisis personales, y que comprender sus matices es clave para ofrecer respuestas eficaces.

Poner a las personas en el centro

Desde esta perspectiva, el programa apuesta por intervenciones personalizadas que sitúan a la persona en el centro. El objetivo es reforzar su autonomía y reconstruir redes de apoyo que favorezcan una vida con sentido.

Las relaciones significativas desempeñan un papel esencial en la construcción de la identidad. Marije Goikoetxea destaca que «nos configuramos a través de los vínculos importantes», por lo que su ausencia no solo genera vacío, sino también desorientación personal.

Ante estas situaciones, la experta reivindica el valor de la vulnerabilidad como vía de conexión. Mostrar la fragilidad, señala, puede facilitar relaciones más auténticas y ayudar a que las personas mayores dejen de percibirse como una carga para los demás.

En definitiva, y más allá del ámbito individual, la soledad plantea un reto colectivo. Yanguas advierte que está en juego el modelo de sociedad, y defiende que fortalecer los vínculos y el acompañamiento resulta esencial para preservar el bienestar común.

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