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Foro Ciudades del Futuro

David Redondo: «Ningún avance tecnológico será suficiente sin un cambio cultural»

El responsable de Innovación y Transformación Digital de Valoriza habla de la importancia de la digitalización en la trasnformación urbana

David Redondo, durante una intervención en el Foro Ciudades del Futuro.

David Redondo, durante una intervención en el Foro Ciudades del Futuro. / Fernando Bustamante / Fernando Bustamante

València

La transformación digital en los servicios urbanos avanza a una velocidad inédita y está reconfigurando la manera en que administraciones, empresas y ciudadanía interactúan en la gestión de las ciudades. Esta es la principal idea que expuso David Redondo, responsable de Innovación y Transformación Digital de Valoriza, durante su intervención en el Foro Ciudades del Futuro, organizado por Levante-EMV y Prensa Ibérica con el impulso del Think Tank Smart Cities, Avaesen, Diputació de València, Simetría, Valoriza y Global Omnium, celebrado en la Fundación Bancaja.

Redondo abrió su participación agradeciendo la invitación y destacando el valor de estos encuentros porque «siempre acabas aprendiendo algo nuevo y diferente». Desde esa visión de aprendizaje continuo, situó la clave de su intervención: la digitalización se ha convertido en un eje fundamental para anticipar necesidades y mejorar el contexto urbano, situando al ciudadano «por delante de todo lo que es la prestación del servicio».

Hoy, gracias a la expansión de la sensórica y al uso de analítica avanzada e inteligencia artificial, la gestión urbana está dejando atrás modelos rígidos basados en calendarios fijos.

El representante de Valoriza insistió en que el salto tecnológico vivido en los últimos años ha sido radical. «Históricamente no era así», reconoció. Hoy, gracias a la expansión de la sensórica y al uso de analítica avanzada e inteligencia artificial, la gestión urbana está dejando atrás modelos rígidos basados en calendarios fijos.

David Redondo, durante la primera mesa del Foro Ciudades del Futuro

David Redondo, durante la primera mesa del Foro Ciudades del Futuro / Fernando Bustamante / Fernando Bustamante

«Tenemos datos en tiempo real en la calle, en los camiones, contenedores y papeleras», explicó. «Mucho de lo que antes no podíamos tratar de manera rápida y ágil ahora sí podemos hacerlo gracias a los algoritmos actuales». Ese cambio abre la puerta a modelos de limpieza más eficientes, orientados a la necesidad real: «pasaremos de limpiar porque toca a limpiar cuando hace falta», enfatizó Redondo.

Sin embargo, este avance tecnológico convive con un freno: los marcos contractuales y jurídicos. «Muchas veces están muy condicionados a una oferta o a un pliego», recordó. Los contratos a largo plazo dificultan introducir mejoras tecnológicas que van apareciendo con rapidez, lo que genera un desfase entre la innovación disponible y la que realmente se aplica en la calle.

La gobernanza del dato

A ello se suma un reto creciente: la gobernanza del dato y de la inteligencia artificial. Redondo subrayó que la IA tiene implicaciones éticas profundas y un marco regulatorio europeo —el recién aprobado AI Act— que, aunque necesario, condiciona la competitividad. «Perdemos un poco de tracción respecto a Estados Unidos o Japón», reconoció, aludiendo a la rigidez normativa de la UE en comparación con otros mercados.

Para Redondo, ningún avance tecnológico será suficiente si no se acompaña de un cambio cultural. La economía circular sólo puede consolidarse «si existe conciencia de convertir el residuo en una nueva materia prima». Y en ese punto, la ciudadanía tiene un papel clave.

«Nos apoyamos en un ecosistema amplio: startups, laboratorios, centros de investigación y universidades de todo el país», detalló David Redondo

La periodista y directora de Relaciones Institucionales de Prensa Ibérica en Valencia, Silvia Tomás, le preguntó por esa responsabilidad compartida, recordando que la gestión de los residuos «empieza en casa». Redondo coincidió plenamente y explicó que la tecnología está contribuyendo a cambiar el paradigma, pero siempre con el ciudadano como protagonista.

Valoriza, afirmó, trabaja intensamente en modelos de innovación abierta para identificar soluciones que después integran en sus servicios urbanos. «Nos apoyamos en un ecosistema amplio: startups, laboratorios, centros de investigación y universidades de todo el país», detalló. Muchos de estos proyectos se desarrollan inicialmente como pilotos financiados con fondos europeos o nacionales, lo que permite comprobar su efectividad antes de escalar.

Foro ciudades del futuro en Bancaja

Foro ciudades del futuro en Bancaja / Fernando Bustamante

Uno de los ejemplos más llamativos es el proyecto desarrollado en Guadalajara, donde se instalaron bocas especiales en contenedores de vidrio y envases. La ciudadanía se registraba mediante una app o tarjeta, y un algoritmo acústico permitía identificar con una precisión del 95% al 99% qué residuo entraba realmente en cada contenedor. Así se podía bonificar al ciudadano por su correcto reciclaje. «Funcionó tan bien que hubo días en los que pasábamos dos o tres veces por el mismo punto por la alta participación», recordó Redondo.

La inversión era pequeña, pero el impacto enorme. «Cuando al ciudadano le ofreces algo, suele responder muy bien», añadió, subrayando que es preferible incentivar antes que sancionar.

Detectar impropios en tiempo real

Otra innovación destacada fue el desarrollo de un sistema basado en Computer Vision incorporado a la tolva de los camiones. Una cámara analiza los residuos al volcar el contenedor —especialmente en fracciones como vidrio o papel-cartón, donde el residuo va suelto— y detecta en tiempo real el porcentaje de impropios.

Esta información permite diseñar campañas específicas donde se detectan problemas, mejorando la calidad de la recogida. «Utilizamos la tecnología para ayudarnos en la gestión, pero también para ayudar al ciudadano y a la administración pública», señaló.

Cuando cambia el comportamiento

Durante la prueba piloto de Guadalajara, la empresa comprobó hasta qué punto los incentivos modifican hábitos. Algunas personas incluso dejaban los envases de uno en uno en el contenedor para obtener más puntos, lo que obligó a ajustar el sistema. «Al principio hay que ver la dinámica y luego corregir», admitió Redondo con humor.

València, referente en innovación

En la parte final de su intervención, Redondo reconoció el ritmo de crecimiento de València en materia de innovación digital. «He ido viendo poco a poco cómo ha ido creciendo y ha sido un camino muy bueno», afirmó. Recordó su participación reciente en la Valencia Digital Summit, donde le sorprendió «el porcentaje muy alto de personas que venían de fuera de España a vivir aquí».

A su juicio, esto se debe a la consolidación de una comunidad de nómadas digitales y a la apuesta de la ciudad por la tecnología y la innovación. «València está aportando mucho a la hora de innovar y generar nueva tecnología, y eso es beneficioso para todos», concluyó.

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